Cada verano el mismo mantra: Desconectar para conectar.
Una idea, como tantas, que de tanto repetir sin cuestionar hemos normalizado y aprobado internamente. Conformarnos con alienar nuestras propias necesidades psicológicas y fisiológicas en favor de una monocultura que glorifica la hiperconectividad digital, nos desconecta de nuestra esencia.
En este post ¿Desconectar para conectar? Rompe con la productividad tóxica y vive conectada a ti. Te comparto 5 ideas para romper este mito y vivir conectada a ti, siempre.

Si necesitamos desconectar para sentirnos conectadas a nuestra esencia, entonces debemos replantearnos cómo estamos viviendo el resto del tiempo. Y es que no necesitas desconectar para volver a conectar; necesitas un ritmo vital y productivo: más amable, realista -bien dimensionado- y circular, donde la calidad de tu energía creativa depende de cómo la nutras. ¿Suena bien?
He escrito este pequeño manifesto para recordarte -y sobre todo recordarme- que no necesito desconectar para conectar conmigo, de nuevo. Necesito crear ritmos productivos amables y armónicos que regulen la calidad de mi bienestar para poder elevar mi productividad, mi creatividad y la calidad de mis interacciones. Para calibrarme y estar siempre conectada a mí.
No se trata de una idea bonita y utópica, sino propuestas respaldadas por el neuroliderazgo y mi propia visión de crear líderes alquímicas, capaces de regular la triada mente, cuerpo, esencia por nuestro propio bienestar -productividad incluida-.
Suena muy bien en el papel, lo sé. Pero por eso he escrito este pequeño manifesto con preguntas efervescentes y ejemplos para que pase de una ilusión a un plan de acción. O también puedes mandárselo a tu jefa, hago muchos workshops para calibrar empresas.
¿Qué ajustes podrías hacer en tu vida diaria para regular tu productividad y poder encontrar prácticas, espacios y personas que te ayuden a conectar contigo diariamente?
1. La cultura de la ocupaditis, no es normal -ni saludable-.
La presión de rendir y generar resultados constantemente, la glorificación de la ocupaditis y del agotamiento nos lleva a una desconexión continua de nuestras necesidades y deseos. No deberíamos esperar a las vacaciones para sentirnos humanas nuevamente; necesitamos crear espacios de bienestar en nuestra cotidianidad.
Reflexiona: ¿Qué prácticas puedes implementar en tu rutina que nutran tu cuerpo-mente-alma?
2. Pon tu presencia donde estén tus pies.
La omnipresencia de lo digital nos hace estar en varias dimensiones pero muy poco presentes en cada una de ellas. ¿Y si pones tu presencia donde están tus pies?
Reflexiona: ¿Qué prácticas puedes implementar en tu día a día para poner en valor tu presencia?
3. Practica el ayuno más nutritivo: el digital.
La sobreexposición a lo digital nos satura, y con ello, perdemos la conexión con nosotras mismas y nuestro entorno inmediato. El ayuno digital, más que una desconexión completa, es una herramienta para reconectar con el presente, con nuestras sensaciones y pensamientos sin la interferencia constante de las pantallas.
Por ejemplo: practica días enteros sin pantallas, domingos sin redes, o olvídate del móvil de 7-10am y de 19-22pm. Yo practico las tres y vas a flipar con como se va a transformar tu foco cuando lo lleves a practica. Game changer.
Reflexión: ¿Qué descubrirías sobre ti misma y tu entorno si practicas el silencio digital más a menudo?
4. No necesitas más hábitos, necesitas más rituales.
En lugar de perpetuar ciclos de trabajo extenuantes seguidos de desconexiones radicales, necesitamos ritmos vitales que sean sostenibles y amables. Y esto implica redefinir nuestra relación con la productividad, y la creatividad, priorizando el bienestar sobre la eficiencia. El descanso no es ninguna recompensa, sino la antesala a la eficiencia. La experiencialidad en la empresa, no solamente en nuestros productos y servicios sino en la experiencia de nuestro equipo es vital.
Reflexiona: ¿Qué rituales puedes implementar en tu entorno laboral para calibrar tu energía? ¿Qué rituales pueden ayudarte a potenciar un entorno de cooperación?
5. No puedes separar tu vida personal de la profesional, eres la misma persona.
La desconexión sugiere una separación artificial entre vida y trabajo, cuando en realidad ambas deberían estar en armonía. Necesitamos repensar nuestros entornos laborales y domésticos para que ambos nos nutran en lugar de agotarnos. Si quieres trabajar esta área y ya tienes mi libro Sé ÉPICA, te recomiendo mi programa en vivo MARCA ÉPICA un espacio para redescubrirte, encontrarte y volver a crearte con una estrategia de marca personal enfocada y nítida.
Reflexiona: ¿Cómo puedes crear una mayor armonía entre tu vida personal y profesional para que ambas te nutran y no te agoten?

Cultiva el arte de la conexión permanente. En lugar de buscar la desconexión como escape, necesitamos aprender a vivir con ritmos que nos mantengan conectadas a nosotras de manera permanente. Esto significa respetar nuestros propios ritmos, aceptar nuestras limitaciones y priorizar lo que realmente importa en nuestras vidas.
Desconectar no es la solución; cambiar el paradigma sí.
Desconectar para conectar es una tirita para un problema más profundo. Necesitamos cambiar el paradigma de cómo vivimos y trabajamos, priorizando el equilibrio, la presencia y la conexión constante con nosotras mismas y con quienes nos rodean.
En un entorno que prioriza la productividad constante, aprender a reconocer y respetar tus ciclos internos es un acto de rebelión y de autocuidado.
Ojalá este manifiesto te inspire y te invite a reflexionar sobre la forma en la que vives, rechazando la necesidad de desconectar como un síntoma de un sistema que nos aliena, y proponiendo una vida en la que la conexión con nosotras mismas y nuestro entorno sea una constante, no una excepción.
Gemma
2 respuestas
A veces hago ayuno intermitente y otras veces ayuno más de 24 horas. Me refiero a comer. Últimamente también veo adecuado ampliar a veces esas horas de desconexión digital, de la misma forma que lo hago con comer y lo hice con la TV y así descubrí que era más feliz leyendo o paseando, hasta que dejé de tener TV sin echarla de menos. Ahora que por circunstancias ajenas vuelvo a tener no la veo nunca. Creo que los móviles (en especial las RRSS) activan el circuito de recompensa del cerebro y también, en mi opinión, que al ser actividades pasivas nos apagan, nos entristecen, porque no nos implican, no creamos nada, solo consumimos o mayoritariamente consumimos. Y es tan poco consciente la relación que puede que un apagón, un ayuno, una desconexión, nos ayude a reconocer el problema y a saber gestionar dichas acciones. No veo problemas en desconectar. Es tan sano como ayunar.
Creo que no has comprendido mi enfoque, mi visión es que si realmente tuvieramos una soberanía energética y emocional no necesitaríamos desconectar porque viviriamos eternamente conectadas a lo importante: nosotras. Eso pasa por un uso responsable y consciente de la tecnología. Gracias por tu aporte.