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LIDERAZGO HUMANO: Sé la persona que te gustaría encontrarte en un mal día

Tres pequeños rituales de apreciación para convertirte en una líder más consciente, asertiva e inspiradora.

A menudo pensamos que liderar consiste en tomar decisiones, marcar una dirección, resolver problemas y conseguir resultados. Y, por supuesto. Pero hay otra dimensión del liderazgo que practicamos mucho menos de lo que deberíamos: la mirada apreciativa.

No hablo de repartir cumplidos, mantener una sonrisa permanente o convertir cada conversación en una experiencia azucarada. Hablo de desarrollar una mirada capaz de identificar lo valioso, expresarlo con intención y convertir ese reconocimiento en una práctica que fortalezca nuestras relaciones, a diario.

Porque la apreciación también es una forma de influencia. Y lo mejor es que podemos entrenarla.

Antes de continuar, quiero hacer una puntualización importante. Prestar atención a lo bueno no significa vivir de espaldas a la realidad. Al contrario.

Vivimos rodeadas de conflictos, incertidumbre, desigualdades y situaciones que merecen nuestra indignación. Hay decisiones que debemos cuestionar, conversaciones incómodas que necesitamos mantener e injusticias ante las que no podemos permanecer indiferentes.

Pero precisamente por eso me interesa tanto la apreciación. Porque ser conscientes de lo que no funciona no debería hacernos perder la capacidad de reconocer lo que sí merece la pena. Podemos tener una mirada crítica y, al mismo tiempo, una mirada apreciativa. Podemos exigir cambios y reconocer avances. Podemos señalar lo que está mal sin dejar de hacer visible lo que otras personas están haciendo bien.

Y esto, aplicado al liderazgo, tiene mucho sentido.

Una líder que sabe apreciar no es alguien que evita los problemas. Es alguien que, además de identificar lo que necesita mejorar, sabe reconocer las fortalezas, las contribuciones y los comportamientos que merece la pena cultivar.

Por eso quiero proponerte tres pequeños rituales para empezar a practicar una mirada más apreciativa. Y es que en tiempos de destrucción, elegir ser constructora también es una forma de liderazgo. En mi último libro, No es Casual es el Poder del Ritual, (Conecta, Penguin Random House) tienes hasta 30 más.

Tres pequeños rituales de apreciación para convertirte en una líder más consciente, asertiva e inspiradora.

01. GAFAS PRESTADAS: APRENDE A MIRAR LO QUE NO ES OBVIO.

Imagina que estás en una reunión de equipo.

Hay alguien que presenta una idea brillante. Otra persona consigue cerrar un acuerdo importante. Y alguien recibe un reconocimiento por los resultados del último trimestre. Es fácil identificar esas contribuciones.

Pero ¿qué sucede con la persona que siempre se asegura de que las demás puedan participar? ¿Con esa compañera que tiene la paciencia de explicar algo por tercera vez sin hacer sentir incómoda a nadie?

Lo interesante es que no todas observamos lo mismo. Nuestra mirada está condicionada por lo que sabemos, lo que hemos vivido y aquello a lo que hemos aprendido a prestar atención.

Por eso me gusta tanto la idea de tomar prestados los ojos de otra persona. Porque cuando preguntamos a los demás qué valoran, descubrimos contribuciones que quizá nunca habríamos identificado por nuestra cuenta.Y, como líderes, eso nos ayuda a ampliar nuestra comprensión de las personas con las que trabajamos.

EL RITUAL

Una vez a la semana, escribe una nota que responda esta pregunta:

¿Qué ha hecho otra persona esta semana que te haya facilitado el trabajo y quizá haya pasado desapercibido?

Este pequeño ritual tiene una doble función: te ayuda a entrenar tu mirada y permite que otras personas aprendan a reconocer contribuciones diferentes de las suyas. Puede ser anónimo y lo hacemos más mágico. Aquí también te hablé de ello, por si quieres más.

Porque lo que una líder aprende a observar también influye en lo que su equipo aprende a valorar.

02. DILO EN VOZ ALTA: NO DES POR HECHO QUE LAS PERSONAS YA LO SABEN.

Hay algo curioso que hacemos las personas. Podemos admirar una cualidad de alguien durante años sin llegar a decírselo. Pensamos que ya lo sabe. Que no hace falta. Que se sobreentiende.

Pero ¿cuántas veces has recibido un comentario positivo que te ha sorprendido porque nunca habías sido consciente del impacto que tenías en otra persona? 

A veces, necesitamos que alguien nos preste sus ojos para descubrir algo valioso de nosotras mismas.

Y aquí quiero hacer una distinción importante. Reconocer no es halagar por halagar.

Un “eres una crack” puede alegrarte el día. Pero un “me encantó cómo conseguiste que todas participaran en aquella reunión; cambiaste por completo la conversación” nos ayuda a comprender qué hemos hecho y por qué ha sido importante.

Por tanto, la apreciación específica no se limita a transmitir una emoción agradable.También proporciona información. Nos ayuda a identificar fortalezas, reconocer comportamientos valiosos y comprender el impacto que tenemos en otras personas. Por eso puede convertirse en una herramienta de comunicación especialmente útil para quienes lideramos equipos, proyectos o comunidades.

EL RITUAL

Una vez a la semana, elige a una persona de tu entorno profesional y comparte algo concreto que aprecias de ella.

Puedes utilizar esta estructura:

He observado que haces…
Eso ha tenido este impacto…
Y quería que lo supieras.

Por ejemplo:

Hace unas semanas en Euskadi, estaba en una librería y un mensajero entró con tanto ímpetu que rompió la puerta de cristal. Era una situación tan compleja e incómoda. ¿Quién quiere ir a trabajar y llegar a casa con menos 2000€? Cuando acabaron de intercambiarse los datos y el mensajero se fue, elogié la asertividad con la que lideró la situación el librero. Sentí que él se relajó. 

No necesitas preparar un discurso. Puede ser un mensaje, una conversación breve o una nota escrita a mano.Lo importante es que sea sincero, específico y que no espere nada a cambio.

03. QUE LO BUENO CIRCULE: CONVIERTE LA APRECIACIÓN EN CULTURA.

Y ahora viene la parte que más me interesa. Porque aprender a observar y expresar lo que valoramos puede transformar nuestras relaciones individuales.

Pero ¿qué sucede cuando dejamos de depender únicamente de nuestra iniciativa?¿Qué pasa cuando conseguimos que la apreciación circule entre las personas? Ahí es donde los rituales adquieren una dimensión colectiva.

En mi libro No es casual, es el poder del ritual, exploro cómo determinadas prácticas compartidas pueden ayudarnos a construir significado, identidad, conexión y pertenencia.

EL RITUAL

Al finalizar un proyecto, una etapa o una reunión importante, reserva unos minutos para que las personas puedan compartir una contribución de alguien que les haya ayudado.

Puedes introducirlo con esta pregunta:

¿Qué ha hecho otra persona que haya mejorado tu experiencia durante este proyecto?

No hace falta que todo el mundo intervenga ni convertirlo en una ronda de elogios obligatorios.La participación debe ser auténtica.Lo importante es crear un espacio donde las contribuciones puedan hacerse visibles y donde las personas descubran el impacto que tienen unas sobre otras.

Porque la cultura de un equipo no es únicamente lo que decimos que valoramos. También es lo que practicamos de manera habitual.

TU LIDERAZGO IMPACTA MÁS EN LO COTIDIANO QUE EN UN ESCENARIO.

Hay una última idea que me gustaría compartir contigo. A menudo asociamos el liderazgo con los grandes momentos. Un speech en un escenario. Un premio. Una decisión difícil. Una presentación importante. Una negociación. Una crisis de reputación. Un cambio de rumbo. Pero tu influencia se construye en situaciones mucho menos espectaculares.

Cómo reaccionamos cuando alguien se equivoca. Cómo escuchamos una idea que no compartimos. Cómo celebramos los logros de otras personas. Cómo hacemos sentir a alguien que acaba de incorporarse a nuestro equipo. O cómo nos despedimos después de una conversación complicada.

Y lo curioso es que muchas veces no somos conscientes del impacto que tienen estos momentos.

Quizá una frase que dijiste hace años ayudó a alguien a confiar más en sí misma.Quizá una pregunta que formulaste en una reunión cambió la manera en que una compañera entendía su trabajo.O quizá una reacción tuya ante un error hizo que alguien dejara de atreverse a proponer ideas.

Nuestra influencia no se limita a lo que pretendemos comunicar. También incluye lo que otras personas experimentan cuando se relacionan con nosotras.

¿Y SI LO TRABAJAMOS CON TU EQUIPO?

Si después de leer esto sientes que ha llegado el momento de poner más intención en cómo os relacionáis, reconocéis y celebráis dentro de tu organización, podemos diseñarlo juntas.

Facilito experiencias y formaciones para equipos que quieren construir sus propios rituales de equipo, fortalecer su cultura y desarrollar un liderazgo más auténtico, consciente y humano a través de la buena comunicación.

Porque la cultura no solo se comunica. También se experimenta.

¿Lo trabajamos con tu equipo? Just call me baby. 😉

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