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Gemma Fillol / COMUNICACIÓN Y CREATIVIDAD  / Rituales, marcas y emociones…

Rituales, marcas y emociones…

Esta semana es Sant Jordi, y en Catalunya éste es “el evento” por antonomasia. Las calles se tiñen de enamorados, que demuestran su amor regalando libros y rosas. Y los libreros -agárrate- ingresan en tan solo 12horas el 10% de su facturación anual.

Personalmente, adoro esta fiesta que celebra cultura, pasión y flores -que más se puede pedir-. Pero está claro que este post viene con reflexión y es que esta festividad -como la mayoría- forma parte de una tradición que conlleva un claro ritual implícito.

Precisamente, una de las manifestaciones más poderosas que puede tener una marca es crear un hábito o ritual ya que éstos generan el sentimiento de formar parte de algo más grande y eso forma parte de una estrategia de marketing experiencial. Las marcas y productos asociados a rituales o supersticiones son mucho más atrayentes a la hora de comprar, que aquellos que no tienen.

Martin Lindstrom dice en su libro Buyology: “En un mundo inestable de cambios acelerados, todos buscamos estabilidad y familiaridad, y los productos asociados con rituales nos dan la ilusión de esta tranquilidad y sensación de pertenencia”. ¿Tiene tu marca algún ritual?

RITUALES

Con las marcas grandes lo entendemos fácilmente. Sabemos cómo deben comerse las Oreo -abriéndolas, comiéndose el relleno a lametazo limpio y luego, introduciéndolas en la leche-, conocemos a ciencia cierta que la Coronita o se sirve con una rodaja de limón o lima o no vale un pimiento, y sabemos que por la mañana lo primero que debe hacerse cuando una se sirve el café es olerlo, como si te encontraras en un anuncio de Marcilla.

No es que nos guste ser parte del rebaño, -que a ver, lo somos-, sino que realizar este tipo de rituales nos hace formar parte de un todo más grande, y sentirnos aceptados es inevitablemente inherente en el ser humano.

Si quieres empezar a introducir algún elemento ritualista en tu marca o servicio te recomiendo que sea por un lado sencillo y por otro que tenga consistencia, y esto último se consigue creando una historia que realmente reafirme la importancia de éste. Puede estar relacionado con el sentimiento que quieras que tu marca provoque, aquí Papiroga lo hace rebién, con el packaging o con la experiencia de compra.

[highlight background=’#f69180′ color=’#FFF’]Me encantará que me dejes tus reflexiones para poder ayudarte,[/highlight]
y que disfrutes de Sant Jordi, estés donde estés, y te tomes un vermut para celebrarlo, con aceituna, ¡por supuesto!

 

Comentarios: 2

  • Alma
    20 abril, 2015 8:50 am
    Responder

    ¡Gemma menudo post! ¡Felicidades! Me ha recordado una cosa… En educación infantil se enseña a los niños, desde bien pequeñitos, a adquirir rutinas y hábitos diarios. ¿Por qué? Porque así saben el orden en el que se suceden las cosas y, al ser predecible, les evoca seguridad y bienestar. (Antes de comer hay que lavarse las manitas, después de comer viene cepillarse los dientes, dormir la siesta… etc). Esos rituales, que todos conocemos y asimilamos como ‘nuestros’, son fruto de la constancia y la regularidad, y es lo que también pretenden conseguir las marcas que has mencionado (Oreo, Coronita, Marcilla…) y también añadiría yo que es prácticamente imposible no oler una goma de borrar Milán o pensar en un cumpleaños sin sandwiches de Nocilla cortaditos en triángulos!! 😉 ¡Feliz Sant Jordi!

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